domingo, 29 de mayo de 2011

Mond

En medio de la oscuridad,
en medio de un silencio absoluto,
algo se movió entre los árboles.

Y vio la luna reflejada en alguna parte,
en los ojos del fantasma
y en el filo de un cuchillo.

Y la luna apretó la empuñadura
y clavó su acero en el pecho del hombre,
el acero ártico.

Y el hombre no sangró.
Y el fantasma no se movió.
Él seguía viendo la luna brillar en sus ojos.

2 comentarios:

  1. No me preguntes, pero este poema me ha recordado a Lorca... Besito!!!

    ResponderEliminar
  2. No recuerdo haber leído nada suyo más que quizá en el instituto... así que no sabría decirte.

    ResponderEliminar